domingo, 11 de marzo de 2012

Mi mejor mentira



Solo puedo pensar en que las mentiras son caprichosas al paso de las estaciones, y ahora sobretodo se que lo que significan las mentidas por eso se que:

Mi mejor mentira es que no me gustabas, que no sentía nada por ti, cuando hacíamos ver que el mundo era escayola húmeda y lo moldeábamos a nuestro gusto, nosotros éramos los Adanes y Evas de nuestro recién moldeado Edén.

Mi mejor mentira, es que no quise bailar nunca nuestra canción, que la bailaba por compromiso, y porque las copas con un poco de vino brindaran a la luna sin que ella se diera cuenta que era un baile forzado al son del vals de los ahogados.

Mi mejor mentira es que no me gustaba mirarte, que no me gustaba mirar tu pelo sobre mi pecho cuando descasabas de la rutina, no me gustaba mirar esos ojos que un día fueron vírgenes de miradas apasionadas por dos rehenes de Cupido que un día pareció que con su flecha unía dos corazones distintos.

Mi mejor mentira es que no quería abrazarte nunca, que los abrazos estaban acompañados por falsas caricias en la cara que nunca me gusto acariciar, ni apartas esos pelos que con la brisa del viento se ponían delante de la cara de tal musa.

Mi mejor mentira es que los paseos eran un camino de rosas con espinas, difíciles de caminar y parecían laberintos sin salida, siempre nos llevaban a ese lugar insospechado, donde sin ganas de nada nos acostábamos sobre la hierva verde desde donde mirábamos el cielo y las nubes que hacían formas indefinidas, mientras nuestras manos se unían cogiéndose fuerte para querer terminar nuestras vidas allí sin que se parara el tiempo.

Mi mejor mentira, es que he olvidado tus besos, esos besos que siempre me dabas para desearnos un buen día, esos besos que eran preludio de una noche eterna entre sonrisas y caricias, entre sabanas y velas encendidas donde morían apagadas al paso de las horas, después de despertar el deseo de los enamorados.

Mi mejor mentira, es que he olvidado todos nuestros recuerdos, esos que estaban guardados en mi mente sin que se quedara mi uno solo, esos recuerdos que me hacían llorar cuando quería recordar esos momentos vividos por unos enamorados adolecentes, inexpertos en la rutina del amor.

Mi mejor mentira es esta, que te digo ahora, nunca quise ser tu hechicero, un mago con una pócima que proclamara nuestro amor a los cuatro vientos sin decir nada.

Y guárdate esta, porque seguro que es mi mejor mentira: Nunca te quise y nunca te querré.

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